La empresa no puede aislarse de los problemas de la depresión en los Estados Unidos que afectan la economía mexicana, por lo que comienza a enfrentar serios problemas como resultado de la aguda crisis mundial.
Para encarar dichos problemas, se desarrollan programas de ventas, publicidad, propaganda y se impulsa una serie de proyectos que incentivan su crecimiento. El optimismo y visión de Don Ignacio lo llevan a convertirse en el dueño de la compañía.